¿Consumir grasas en el embarazo?

Consumir grasas en el embarazo

¡Por supuesto que sí!

Cuando tomamos la gran decisión de ser padres, son muchas las cosas en las que hay que pensar: desde la salud del bebé que se encuentra en el vientre, hasta los cuidados que debemos darle una vez llegue al mundo. Siempre surgen dudas y muchas de ellas se relacionan con la alimentación de la madre.

¿Qué debo comer? ¿Qué alimentos necesito? ¿Qué debo quitar de mi dieta? ¿Cómo me alimento mejor para que mi bebé esté bien? ¿Debería empezar a comer ciertos alimentos antes de quedar embarazada? Las grasas no se quedan por fuera de todas estas preguntas que nos hacemos en busca de lo mejor para la formación de esa vida.

Una de las grandes respuestas la podemos encontrar en la naturaleza. La grasa está presente en nuestras vidas desde nuestro desarrollo en el vientre, hace parte de las células que van formando nuestro cerebro, nuestra piel y nuestros ojos.

Cuando tomamos la gran decisión de ser padres, son muchas las cosas en las que hay que pensar: desde la salud del bebé que se encuentra en el vientre, hasta los cuidados que debemos darle una vez llegue al mundo. Siempre surgen dudas y muchas de ellas se relacionan con la alimentación de la madre.

¿Qué debo comer? ¿Qué alimentos necesito? ¿Qué debo quitar de mi dieta? ¿Cómo me alimento mejor para que mi bebé esté bien? ¿Debería empezar a comer ciertos alimentos antes de quedar embarazada? Las grasas no se quedan por fuera de todas estas preguntas que nos hacemos en busca de lo mejor para la formación de esa vida.

Una de las grandes respuestas la podemos encontrar en la naturaleza. La grasa está presente en nuestras vidas desde nuestro desarrollo en el vientre, hace parte de las células que van formando nuestro cerebro, nuestra piel y nuestros ojos.

Cuando una mujer se encuentra en edad fértil y preparada para un embarazo, la grasa debe convertirse en un aliado de su dieta, ya que ayudará con el equilibrio hormonal que se obtiene con actividad física y una alimentación saludable en la que se incluya principalmente pescados y mariscos, los cuales son una fuente alimenticia de ácidos grasos esenciales para nuestro cuerpo, conocidos principalmente como DHA y EPA.

Estos ácidos grasos esenciales son una pareja inseparable que controla los niveles hormonales, permitiendo así que el cuerpo esté listo para la llegada del bebé y se prepare físicamente para formarlo y protegerlo.

 

Mamá alimentando su bebe

 

"La Asociación Americana del Corazón (AHA) es una de las muchas organizaciones y expertos que recomiendan el consumo adecuado de EPA y DHA. Aconseja que deberían obtenerse preferiblemente de pescado graso"

Una vez tu cuerpo se prepara físicamente y existe una fecundación, comienza el proceso de crear una nueva vida. En los primeros 28 días es cuando se forma gran parte del cerebro y la espina bífida del bebé. Durante esta etapa es importante tener una dieta en la que puedas encontrar el DHA junto con el EPA e incluir al menos 3 veces a la semana atún, salmón y algas. Recuerda que estos alimentos son ricos además en Omega 3, que está presente en cada célula del cuerpo, influyendo directamente en la salud, el crecimiento y el bienestar de la mamá y del feto. Además ¡Nada como comer delicioso para traer una nueva vida y cuidar la nuestra!

De acuerdo al Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, una mujer en embarazo debe consumir 30 ml. diarios de grasas en el primer trimestre y 50 ml. diarios en los dos últimos trimestres. Las principales fuentes deben ser aguacate, nueces, aceitunas y pescados.

Toma nota: El DHA será quien ayude a dar estructura en la corteza del cerebro de tu bebé y el EPA es quien acompaña al DHA y promueve su construcción. Haz de cuenta que el DHA es un cantante y el EPA es su manager, encargado de conseguirle contratos, conciertos y presentaciones para que su carrera sea todo un éxito.

Las vitaminas liposolubles, que deben consumirse junto con alimentos que contienen DHA y EPA (pescados y mariscos) también son una parte importante de este proceso. La vitamina A ayuda a crear el tejido visual y las vitaminas D, E y K serán las encargadas de la piel, los dientes, los huesos y los músculos. Además el consumo de aceites de linaza, chía y canola ayudarán a que la piel de la mamá esté preparada para afrontar los cambios que se dan en el embarazo.

Una vez nace el bebé, la parte más importante de su alimentación será la leche materna, la cual sin contar el agua, está compuesta en un 40% de grasa. Esta es la encargada de proveer la energía muscular, potenciar el sistema inmunológico y ayudar a terminar de formar los tejidos. Por esta razón, es importante que tome leche materna entre un mínimo de 183 días y un máximo de 1000 días, es decir máximo dos años y medio.

Ahora que ya lo sabes, no debes preocuparte más acerca de la grasa que consumes, pues definitivamente esta es la mejor manera para tener un bebé feliz, inteligente y saludable.

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